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lunes, 27 de abril de 2009

Influenza porcina y el virus de la influencia mediática

Desde la noche del jueves no se deja de hablar en la Ciudad de México (y de seguro en gran parte del país) sobre los estragos del nuevo virus de influenza que mutó de los pobres y desprotegidos cerditos hacia el terrible y destructor ser humano.
Las cifras se mantuvieron casi fijas durante todo el fin de semana, se seguía manejando la POSIBILIDAD de unas sesenta y tantas muertes no comprobadas por influenza y unas veinte confirmadas, pero las medidas preventivas habían adquirido un cariz de llamar la atención: las escuelas del D.F. Edo. de México y San Luis Potosí suspenderían labores hasta el 6 de mayo. El domingo seguían las mismas veinte personas aseguradas como deceso por influenza y se había elevado a más de 1300 personas las contagiadas en México. No obstante parece sospechoso que en todo el fin de semana las investigaciones acerca de si todos los demás fallecimientos eran producto de este virus, no avanzaron, estando confirmadas el lunes tan sólo 22 muertes (porque ayer se anunciaron 5 fallecimientos y hoy 7 más)... las cuentas no me salen.
Las etapas de reacción ante esta situación, al menos en el caso de quien esto escribe, así como de gente cercana, han ido, como puede verse en la entrada anterior, desde el escepticismo chupacabresco hasta la alarma total de un problema salido de control que había estado oculto por el Estado, pasando por los momentáneos debrayes paranoicos de estrategia biológica provocada por el narco o el mismo Estado (aprovechando las ideas que la maravillosa película V for Vendetta lanza) y cosas similares que tal vez apenaría decir por ser de tanta ficción.
Ayer, lunes 28, casi se hablaba de 2 000 contagiados y comenzó a sentirse en la ciudad de México un ambiente apocalíptico, sobre todo después del temblorcito que nos sacudió por medio día, justo cuando esta entrada comenzaba a ser escrita (el temblor interrumpió y distrajo a quien esto escribe para continuar) y cuando el secretario de salud estaba dando un comunicado, acto en el que se creó una base armónica con las voces de los presentes que decían en canon "sólo eso nos faltaba". Por fortuna el movimiento tectónico no pasó a mayores y contribuyó no sólo a condimentar el pensamiento escatológico del mundo que a todos nos invade, sino que también se encargó de sacar lo mejor de la cultura popular mexicana, la creatividad y el sentido del humor porque no había pasado ni una hora del temblor cuando por el messenger comenzó a ciercular un nuevo chiste: "¿Qué le dijo la Ciudad de México a la influenza?" .... "uuuu, mira como tiemblo", además de un nuevo ícono gestual, una cara amarilla con un tapabocas y eso sin mencionar la "cumbia de la influenza" que desde el sábado o domingo está sonando en las emisiones radiofónicas y disponible en youtube.
Parece que la situación se agrava cada vez más. Hoy despertamos con la noticia de que el jefe de gobierno del DF había decidido cerrar los restaurantes de esta ciudad. Esto, sin entrar en cifras y en análisis económicos formales, por sentido común ocasionará serias pérdidas en los ingresos de muchas familias. Lo que preocupa más justamente son los pequeños negocios (no importa si Slim pierde unos cuantos millones de pesitos) y ¡justo en medio de esta crisis!
Este será el tema central de interes noticiero por varios días y sin duda muchos perderemos de vista sin querer muchas otras notas en extremo relevantes: más muertes en ciudad Juárez, pederastas y la involucración de la Iglesia católica en ello, elecciones, conflictos en medio oriente, más cosas ecológicas, relaciones y sugerencias de la izquierda latinoamericana con y para Estados Unidos... el coctel de cada mañana. Pero es un hecho que hasta la programación de los canales de entretenimiento contribuyen a mantenernos enajenados con estos temas, al menos por cable canales como el history channel y el discovery han pasado documentales sobre Nostradamus, sobre el fin del mundo y el calentamiento global. No sé cómo considerarlo, por una parte en mi caso podría servir para tomar conciencia del mundo, pero por otra parte, pensando de manera paranoica, podría ser un medio para contaminar de influencia mediática a los televidentes y mantenerlos más enajenados en un solo tema: la influenza.

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