viernes, 18 de diciembre de 2009

El logro de Aminatou, exhorto para la libertad del Sáhara


Treinta y dos días pasaron sin que Aminatou Haidar probara bocado en aras de conseguir dar un paso en materia de derechos humanos del pueblo saharaui.
Debilitada del cuerpo, con fuertes dolores y una hemorragia interna, soportó y consiguió volver a su tierra, el Aaiún, no como marroquí a la fuerza, sino de la forma en que todos los refugiados en los campamentos del Sáhara Argelino deberían entrar: sabiéndose saharauis, con su nacionalidad en alto, con la convicción de que están en su tierra y no en la que el rey de Marruecos cree haberse adjudicado a base de trampas e irrespetuosos actos para con los acuerdos internacionales.
Aminatou Haidar fue expulsada por Marruecos del Sahara Occidental después de que hubiera viajado a Estados Unidos para recibir un premio por su labor en la defensa de derechos humanos. Al volver y reconocerse como saharaui y no marroquí, el gobierno de Marruecos decidió expulsarla, dejándola en Islas Canarias. Ante esa situación Aminatou exigió que le fuera permitido volver al Aaiún, su tierra en el Sahara Occidental sin pasaporte de Marruecos ni de España, sino como lo que es, una mujer saharaui.
La forma en que Haidar se resistió y exigió su derecho a volver fue a través de una firme huelga de hambre que terminó luego de 32 días en que le fue permitido volar al Aaiún sin tener que pedir perdón al rey Mohamed VI ni reconocer publicamente la nacionalidad marroquí, gracias a negociaciones de instancias internacionales como España, Francia y Estados Unidos.
Sin duda, como lo dijo la misma saharaui, éste fue un gran paso en materia de derechos humanos. Sin embargo, no basta ¿por qué las instancias internacionales esperan a meter su cuchara en situaciones como esta? Si bien Aminatou tuvo el coraje y la determinación para llevar a cabo el ayuno, aún sabiendo que podría morir en el intento, a diario miles de saharauis tienen el valor de seguir luchando por su nación tanto en los campamentos de refugiados, donde la vida no es en absoluto fácil, como en los territorios ocupados del sáhara occidental. De ese lado, diariamente existen saharauis que son amedrentados y torturados por el gobierno marroquí.
Ante todos esos abusos y violaciones a los derechos, la injerencia internacional y el peso de la ONU ha sido prácticamente nulo. Es momento de que se tomen cartas en el asunto y se exija a Marruecos que conceda la autonomía y libre determinación del pueblo saharaui en el Sáhara Occidental.